“QUISIERA” на російській мові

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Ahora, el papel que estaba representando se me antojó una burla, como si quisiera desafiar al destino.

La tarea de Harald fue en cierto modo más sencilla debido al hecho de que Ariakas no logró encontrar a nadie que quisiera reemplazar a Feal-Thas.

La fatiga y la desesperación se adueñaron de él, mientras ráfagas de viento helado hacían revolotear a su alrededor la capa como si quisiera empujarlo hacia adelante, lejos del Embudo.

¿No sería posible que quisiera lanzar la bomba entre los pasajeros y luego saltar desde el puente, y que usted se lo impidiera al atacarlo?

Kit no viajaba al oeste, sino al norte, hacia la comarca maldita conocida como Foscaterra, un territorio en el que nadie se aventuraba a menos que quisiera morir o que tuviera una razón excepcionalmente buena para no encontrarse en cualquier otro lugar.

Ahora el anciano del millón de arrugas apuró su vaso y lo colocó boca abajo sobre la mesa, como si quisiera indicar que tanto sus ansias de beber como su relato concluían:— Al coronar la cima, allí, en aquella cresta del fondo, detrás del picacho gris, me detuve un instante a observar la montaсa que no cesaba de gruсir, y de pronto, seсor, y lo juro por mis hijos que murieron aquel día, vi cómo la falda del Montpelé se abría como si le hubiera nacido una boca inmensa roja y redonda, y de esa boca surgió una lengua de fuego; una larga llamarada que fue como flotando por el aire directamente hacia Saint-Pierre, girando y retorciéndose, silenciosa y espeluznante, y tras atravesar de parte a parte la ciudad, llegó al puerto, se tragó a los barcos y se alejó sobre el mar como una inmensa bola que se deslizara inofensivamente para perderse de vista en el horizonte.

Me miró suplicante como si quisiera que me condoliera con ella por esta sorprendente peculiaridad.

Ninguna clase de respuesta fuera de la que cada cual quisiera dar según su propia interpretación, y lo que en verdad les preocupaba en aquellos momentos no era el tatuaje que luciera un aparecido, sino el hecho incuestionable de que el hombre que les había acosado hasta el punto de obligarles a abandonar el lugar en que habían nacido continuaba hostigándoles.

La tormenta había remitido, pero iba oscureciendo; después de Frosinone dejó de llover, el asfalto se secó poco a poco mientras los charcos de la cuneta emanaban un vapor blanco y ondulante en el que penetraba la luz de los faros, y de pronto el sol salió de detrás de las nubes, como si quisiera mostrar el paisaje bajo una nueva luz justo antes de que anocheciera.

Sí, una vez vi al viejo mago, pero aunque pudieras encontrarlo dudo que quisiera implicarse en esto.

No quisiera precipitarme.